PENSANDO  EL  PAÍS  QUE  DEBEMOS  REFUNDAR

 

En la Argentina actual nosotros usamos una palabra que quizás les haya llamado la atención: hablamos de catástrofe, y hemos querido contraponer este concepto durante los últimos años al muy usado concepto de crisis. En verdad la Argentina ha pasado por muchas crisis. Podemos recordar el ideograma chino en el que "crisis" está compuesta de "amenaza" y "oportunidad". La crisis viene a ser algo así como un cruce. La palabra deriva de un camino que en un momento se bifurca; uno tiene que tomar como en ciertas edades, en la adolescencia, diferentes caminos, depende del maestro que lo guíe, depende del sentido común para tomar el sendero correcto. ¿Nosotros tenemos caminos por delante? ¿Qué caminos tenemos? Esa es la pregunta. Muchos están esperando que esto pase. Ya pasaron los cacerolazos; al hambre quizás la derrotemos con la soja transgénica forrajera, la gente se va a cansar, una parte vuelve al cauce de los viejos partidos; la clase dirigente sobrenada la tormenta esperando que pase. Se negocia la deuda Externa y se la empuja al país de nuestros nietos… Una dirigencia político funcionarial trabaja sobre la mera coyuntura. No existe un modelo de país que se nos proponga, no existe tampoco un Proyecto Nacional.

 

Un cambio de lógica.

Mucha gente desde un pensamiento vulgar dice: bueno, todo mal, así como vino se va, ya vendrán tiempos mejores. ¿Cómo fundar un pensamiento político sobre estos pensamientos del mero dejarse estar? Nosotros creemos que la idea de la catástrofe es mucho más adecuada para repensar la Argentina que nos prometemos. La crisis es la inundación, en algún momento la inundación baja y se va, pero acá hay una inundación que llegó para quedarse, y esto es una catástrofe. Se lo hemos dicho a los piqueteros ¿qué están esperando? ¿Qué destino quieren para sus nietos? No tienen respuesta. ¿Hasta cuando van a seguir reclamando planes? Tengan una estrategia, porque este es un barco que se hundió. Lo hemos dicho en los municipios. ¿Qué están reclamándole a la Nación, si el Estado está exhausto? Organicen el trabajo, organicen el gobierno local, vuelvan a tener semillas, vuelvan a tener la materia prima que necesitan. Les cuesta ver esta realidad, están esperando que pase la crisis, que la dirigencia se reorganice y que el país, el viejo país que conocimos vuelva a ponerse en marcha. Pero la catástrofe exige reemplazar las lógicas que utilizábamos. Este es el desafío. No es nada sencillo, porque si nosotros tomamos conciencia de la catástrofe alguno de estos movimientos piqueteros, aprovechando el alto nivel de organización que tienen, tendrían que estar ocupando pueblos fantasmas, y volviendo a la tierra, y nosotros tendríamos que estar actuando de otra manera, tendríamos que estar cultivando la tierra, volviendo a la tracción animal, recuperando artesanías, pensando un nuevo país, porque nosotros tenemos una gran oportunidad, tenemos la oportunidad de reinventar un nuevo país... El país que conocimos desapareció. No podemos esperar que esto se estabilice. Porque no va a haber estabilización.

 

Esto va de mal en peor….cada vez menos empleo, y cada vez más inseguridad, y cada vez más cerrazón a lo que es la vida en el campo. Y no tenemos siquiera la salida que tiene Brasil con los campesinos que retornan a la tierra. Acá no tenemos un Movimiento de los Sin Tierra. La tierra es fácil de ocupar ¿cuántos muertos tienen en los últimos años este movimiento brasileño? Muy pocos, casi todas las batallas las han ganado. Las tierras las ganan, de hecho, porque llegan y las cultivan, y las ganan con la ley, y las ganan políticamente. ¿Por qué pueden ocupar tierras ellos y nosotros no? Porque ellos tienen algo fundamental que nosotros perdimos: las semillas. ¿Para qué habríamos de ocupar tierras nosotros, si después hay que comprar las semillas en Cargill? No tendría sentido ocupar tierras en el país de la Soja a menos que nos propongamos claramente otro modelo de país y nos decidamos a pelear por la tierra….

 

Haciendo política de verdad

Existen quienes hablan de refundar la Argentina. Me pregunto ¿en qué están pensando cuando hablan de refundar la Argentina? ¿Qué va a salir de una convención constituyente si primero no debatimos estos temas? ¿Más de lo mismo? ¿Este mismo estado que se cayó pero sin corrupción? ¿Eso es posible? ¿Qué vamos a hacer con el servicio jubilatorio, con la policía bonaerense? ¿qué vamos a hacer con los pueblos aborígenes, si ya se les dieron los derechos no se cumplieron? ¿Qué vamos a hacer? Más de lo mismo, más promesas. Una refundación de este país requiere debates, y no es casual que seamos los ecologistas los que estamos planteando estas cosas, y estemos haciendo política nosotros, porque la política se ha vaciado de contenidos, porque hoy el medio ambiente y el ejemplo normativo que nos da el ecosistema, eso es la política. Y es la ideología superior. La capacidad de articular las diferencias, de aunar las diferencias en un mismo sentido, que es lo que nos enseña la naturaleza. Y nos permite debatir. Nosotros estamos debatiendo sobre teología, por ejemplo, y a veces nos sorprendemos, pero es la posición ecologista de aprender de la naturaleza la que nos permite opinar sobre la agricultura o sobre la teología; porque si uno observa la naturaleza uno sabe como proceder ante las plagas. Y uno sabe que hay que proteger el hormiguero de las hormigas coloradas, hay que ahuyentar a las hormigas negras. No se trata de exterminarlas, se trata de molestarlas nada más. Se van para otro lado, es tan sencillo. Y sin embargo el común de la gente, trabajada por organismos prestigiosos como el INTA, dice que hay que poner veneno. Le decía a una señora ¿cómo van a poner veneno, señora? El veneno es solamente para la plaga, es para sus hijos, es para usted. ¿¡qué está haciendo!? ¿cómo le han vaciado así la cabeza?…….


Hemos llegado al final, yo creo que tenemos que recuperar los significantes más profundos, y pensar la radicalidad de la emergencia, y la fuerza y la emoción que ponemos -y la indignación- es porque estamos pensando esta catástrofe desde la radicalidad de la emergencia. No nos podemos permitir seguir haciendo las mismas cosas, seguir diciendo las mismas cosas. Porque la calle está llena de cartoneros y de hambrientos, y la violencia salvaje está en todas partes, y entonces tenemos que cambiar el discurso, pensar de otra manera, ser más exigentes con nosotros y con los demás.

 

Vivir de otra manera

Y estamos hartos de miradas parciales, y lo hemos discutido en las asambleas, que con la mirada urbana no llegamos a ninguna parte. Porque los problemas no se arreglan en las calles de la ciudad…descubriendo el otro mundo, el del campo que la Argentina se empeñó en ignorar. No hay un país tan urbano como este. Tan desdeñoso del campo. En Santa Fe cantidad de gente son hijos de chacareros, y todos tienen una historia que contar, pero hay que meter el dedo para sacar esa verdad. Nadie lo asume, nadie lo tiene a flor de piel, nadie lo está diciendo. Viví muchos años en Suecia, y sentía que en la ciudad todos los técnicos, los ingenieros, son todos campesinos. Porque hablan constantemente de su padre, de su abuelo, porque en las vacaciones vuelven al pueblo. En España también. Y puede ser un sabio de la mejor universidad, un académico, pero "yo cualquier aceituna no como. Como la de mi aldea". Y con el dinero que les sobra están montándose la casa en la aldea para cuando se jubilen. Allí tienen su raíz. A los niños los llevan de vacaciones con los abuelos y los tíos a la aldea. Y esa fuerza nosotros la extraviamos, y la tenemos que recuperar. Acá hay muchos encierros ideológicos, de izquierda y de derecha, pero creo que lo que tenemos que recuperar es una nueva percepción del país. Entender que el Titanic no se va a hundir, ya se hundió y estamos con el agua al cuello. Y si no nos damos cuenta de que se hundió, nos ahogamos. Hay que patalear y aprender a nadar. Y esto implica vivir de otra manera.

 

Hemos visto en Santa Fe una historia familiar de fracasos. Y nos llamó la atención esta sensación personal, convertida en personal, que sin duda conduce a estados de culpa, y que no ha sido capaz todavía de instalarse como una política. Porque cada uno de esos viejos debe creer que su mala acción lo llevó a fracasar, y ahora a levantar el tambo para hacer soja. Y lo viven con una pena. Que nos da pena a nosotros. Porque es una pena sin conciencia.

 

Desarraigos
Cuánto dolor en el desarraigo. De los 500, de los 1000 pueblos en extinción en la Argentina ¿dónde está esa gente? Está entre nosotros. Arrastrando la tristeza. En este país nadie calculó el dolor del desarraigo. No se escribió ni pintó el dolor enorme del desarraigo. De tantos seres que fueron negados en todos sus saberes. En los alrededores de las ciudades vemos los mismos barrios. Vienen los mestizos, los mapuches, y construyen las mismas casas: ladrillo hueco y chapa de zinc. Y es terrible porque están negando todo lo que hicieron sus antepasados. Están diciendo: "todo lo que yo sé no sirve. Tengo que aprender de cero porque llegué a la ciudad…"

 

Hace muchos años, en la crisis de la hiperinflación que duró tres meses nos cansamos de predicar, repartimos galpones llenos de herramientas de huerta, semillas, conejos, cerdos, para que la gente lo multiplicara, desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires. A los tres meses, cuando empezó la fiesta menemista, tiraron todo al diablo. Los fuimos a ver ahora. No tienen una herramienta: "se nos pudrieron. Las dejamos afuera y se nos pudrió". Es duro. Acá hay responsabilidades personales, pero aquella fue la inundación que pasó. Esto es mucho más serio. En una de las charlas una señora me interrumpe; "pero usted me está proponiendo el modo en que vivían mis padres, mis padres vivían en el campo y yo vivo en la ciudad, y no voy a vivir así". Y por qué un italiano vive así, en la ciudad amasa los fideos y hace la salsa y usted aquí no? ¿Por qué? ¿Somos mas ricos que Italia? ¿Qué es lo que pasa? Es un problema de rechazo de la cultura del arraigo, de las raíces, y por eso nosotros decimos que somos un pueblo desolado…un pueblo sin suelo.

 

Pensando en la integración regional

El tema es de cultura y de reconstrucción de la identidad, o sea aquí no solamente tenemos que reconstruir el Estado-Nación, tenemos que reconstruir la identidad, y pensar una nueva Argentina, que no puede ser una Argentina aislada, que tenga niveles comunes con Brasil y Uruguay, y eso lo tenemos que construir nosotros. No podemos repetir la aventura estúpida del Mercosur sobre pactos comerciales. Necesitamos acuerdos a nivel de identidad cultural….

 

Volver a la tierra

Entonces, desde el ecologismo lo que estamos tratando es de revalorizar el pensamiento, darle nuevos contenidos políticos y nuevos contenidos a la vida política, refundar el pensar, el acto de pensar refundarlo en la Tierra, porque el fundamento de pensar es una raíz, y por eso hablamos de volver al campo, de volver a la Tierra.

Esto no significa que nos tengamos que ir todos…. Yo he visto en Italia, no tiene tierra, pero tienen las plantas medicinales en latas de aceite, en los balcones, patios, esa es la raíz campesina. Y tienen esta idea primaria que tenían nuestros abuelos: "la comida, en lo posible, sale del trabajo, no de la billetera". Acá, en cambio, el productivismo nos vendió que para que hacer tomate si está a 5 cvs el kilo… Eso es el error. Yo no puedo medir en dinero lo que hago en casa. Porque eso surge de mi trabajo, o del trabajo de mis hijos o del grupo familiar. - No se puede medir en dinero.

 

El hijo de un chacarero decía con esa candidez de los argentinos "..yo no sé como hizo mi viejo con 150 has. Tuvo 7 hijos y todos terminamos en la universidad, y en mi casa nunca faltó comida; y yo tengo un solo hijo, y a veces no tengo para pagarle el colegio, y me es un problema llegar a fin de mes con la comida?. Le preguntamos: tu padre donde vivía? En la chacra. ¿y vos? "Nooo, yo vivo en la ciudad?..¿y tu padre que hacía?..¿tenía de todo, faenaba cerdos, tenía la huerta, fruta, la vaca, teníamos todo… Y vos ¿qué tenés? "y…tengo el auto, que estoy pagando… pero mi viejo, ¿cómo habrá hecho mi viejo?"……

Es un problema de percepción. Hay que sopapearlo, o dejarlo y buscar otras maneras de hacer educación popular hasta que podamos lograr que la gente empiece a entender por qué el padre pudo mandar a todos los hijos a la universidad. Pero en esa casa no se compraba nada, tampoco iban al banco (no había peligro de corralito). ….

 

 Volvernos más humanos

 Nosotros apelamos a la responsabilidad personal. Esto es típico del ecologismo en todo el mundo. Apelar a la responsabilidad de cada uno; no se trata de que el dirigente la tenga clara, se trata de que cada uno de nosotros entienda lo que está pasando, que desarrolle su conciencia, porque nosotros creemos que la mejor manera de ser humanos es abarcar el entorno, o sea lo humano y esto nos ha pasado en Argentina. Nosotros podemos ser académicos, eruditos, pero si no tenemos idea de que mas allá de los límites de la ciudad hay un campo y una vida campesina, si a nosotros no nos interesa que pasa en el medio ambiente, no somos humanos, somos apenas un pedazo de humanidad. Entender el planeta que es nuestro hogar, es fundamental para que nosotros nos humanicemos.

La globalización sojera

La soja es un sistema global, la soja está en el corazón de la globalización, y de las reglas que le ha impuesto al mundo Organización Mundial del Comercio (OMC)….

…Cuando nosotros enfrentamos la soja estamos enfrentando un montón de cosas, inclusive la hidrovía, que fue planteada para poder llevar trenes con decenas de barcazas que transportan soja. Hace muchos años que están pensando este destino de la Argentina sojera. Y también de Bolivia y Brasil. Ya lo tenían claro, nosotros no lo sabíamos, pero ellos sí….

…lo de la soja es un sistema global. Nosotros golpeamos la biotecnología, y ponemos en crisis el sistema mundial de dominación del mercado de los alimentos.

…charlábamos con una bióloga que nos visitó, sobre la previsión de que el mundo no tiene mas de 50 años para soportar a la raza humana al ritmo que vamos de contaminación y de depredación de los recursos naturales y me contestó que "no es así, ese es un pensamiento mecánico. Pero si le ganamos la batalla contra la biotecnología y se cae Monsanto porque la gente deja de comprar las acciones de Monsanto, se cae el modelo mundial agrícola contaminante y depredador del suelo", y lo que necesitamos es modificar el modelo rural, el modelo de la agricultura, que viene de la segunda guerra mundial. La base de esto está en lo que se llama la revolución verde, que fue la aplicación de los desechos tóxicos que quedaron de esa guerra….

 

…Toda esta enorme tecnología mecánica de tractores, de siembra directa que dicen que es ecológico, no es más que el paradigma bélico de los blindados de la Segunda Guerra Mundial. Aplicaron el mismo pensamiento. Triunfaron en esa guerra y lo aplicaron a la agricultura. Y el remate es la biotecnología, que es de una violencia terrible porque están metiendo la mano en la caja negra del código genético de la humanidad.

Edgar Morin, que es un filósofo famoso, creador de lo que se llama el pensamiento complejo, vino a la Argentino y dijo "…la biotecnología es la mayor amenaza que ha sufrido la humanidad en toda su historia, porque están metiendo la mano en nuestros códigos más privados, en aquellos que aseguran la supervivencia de la especie, de nuestros hijos y de nuestros nietos…"

 

Un modelo de exclusión

El 80 por ciento de las tierras argentinas están en manos de 2000 empresas. En los años 90 se dio la mayor transferencia de tierras en la historia del país. Desapareció la oligarquía vacuna. Ahora son las empresas sojeras, que trabajan y producen commodities para la exportación..

Hay entre 500 y 1000 pueblos en estado de desaparición, de extinción, y una pobreza como jamás vimos. En los años 30 también hubo pobreza, pero la gente comía. Maestras que durante años no cobraron el sueldo, y sin embargo comían porque cada chico durante cada día le llevaba una cebolla, una zanahoria, un zapallo, y la maestra se podría hacer el puchero. Ahora la gente no tiene que comer. Y ahora tenemos la filantropía del Plan Soja Solidaria. Estos filántropos tan generosos son los….que tienen todas las semillas. No hay una sola semilla argentina, de nada, de ningún tipo. Nos han aplicado el modelo que ellos necesitaban y además se quedan con las divisas que no retornan. Son los dueños del país. Y nos tenemos que alimentar con soja transgénica forrajera.

 

Esta no es la misma soja que comen los norteamericanos, ni los japoneses, ni los chinos: es una soja para consumo animal. Además, es transgénica.

En julio del 2002 hubo un encuentro estatal convocado por la presidencia de la República Argentina. Las conclusiones se leyeron en presencia de Chiche Duhalde, en las que se pidió:

Terminar con la campaña que hace de la soja una panacea. No lo es ni nunca lo va a ser. Puede ser una legumbre valiosa, pero con cuidado y en el marco de una variedad de comidas.

Prohibir que se llame leche de soja a algo que no es leche. Es apenas un jugo. Prohibir que se llame carne de soja lo que no es carne.

Prohibir absolutamente que los niños menores de 2 años coman soja. Reglamentar estrictamente que los niños menores de 5 años no coman soja excepto bajo prescripción médica.

La soja en los países orientales se come episódicamente y fermentada en el exterior del organismo humano. Acá se la da a la gente para que se le fermente en las tripas…

 

Pensando el país que nos prometemos

Este es el tema, y por eso nosotros decimos que el modelo biotecnológico es la causa de este fracaso, el modelo biotecnológico es la segunda etapa de la Revolución Verde.

Jorge Eduardo Rulli

Junio de 2004