Sistemas Alimentarios Sustentables y Recursos  Naturales: Biotecnología y Seguridad Alimentaria

Ing. Agr. Adolfo Boy

 

Presentación en Simposio 5: Derechos Humanos y Soberanía Alimentaria en los países del MERCOSUR

 

X Congreso de Graduados en Nutrición de la Republica Argentina 20 al 23 de mayo 2009.Posadas, Misiones.

 

GRR (Grupo de Reflexión Rural)

 

Introducción:

En plena era de las comunicaciones electrónicas, palabras y frases que resultaban de claro e indudable significado, hoy pueden ocasionar algunos “ruidos” al momento de desarrollar temas como los que ha propuesto el X Congreso Argentino de Graduados en Nutrición.

 

La sobreabundancia de noticias, informaciones y mensajes electrónicos, sin lugar a dudas han contribuido al uso indiscriminado de sinónimos que no lo son; es el caso de seguridad y soberanía alimentarias, que en el torbellino de vocablos se enmarcan en los sistemas alimentarios como sinónimo de agronegocios, que nos han traído la biotecnología, según aseguran, para garantizar el derecho a la alimentación, al tiempo que se apropian del insumo fundamental de la agricultura: la semilla.

 

Sistemas alimentarios sustentables y recursos naturales:

La situación de los sistemas alimentarios está mostrando el deterioro causado por el concepto de crecimiento indefinido, que se materializa, con la creación en Méjico  (1943) por la Fundación Rockefeller del CIMMYT (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo) y en 1945 cuando se crea la F.A.O.(ONU) para mitigar los efectos del hambre causados por la segunda guerra, concretamente se le asignaba la tarea de ocuparse «de ese gran sector que representan las granjas, los bosques y las pesquerías del mundo, y de las necesidades de los seres humanos de sus productos».

 

En 1951 Argentina se incorpora a la FAO.

Desde entonces en nombre de terminar con el hambre del mundo, se han multiplicado, con presupuestos millonarios, programas (PNUD; UNEP – GEF), institutos (IFPRI : International Food Policy Research Institute), centros de investigación  (CGIAR : 15 centros internacionales ).

 

La OMC, los agronegocios y la biotecnología, ocupan el escenario en la década del 90 y una vez mas la promesa se repite: se acabará con el hambre en el mundo. En realidad se ha acabado con la agricultura y en palabras de  Ramón Vera Herrera (1), liquidar la existencia de la agricultura y sus trabajadores, se convertido en una cruzada: En África, las grandes compañías y famosos hombres de negocios, como Bill Gates y Rockefeller, emprenden la Revolución Verde 2.0 y la promocionan como la gran salvación para el hambre del continente con paquetes tecnológicos que lo último que buscan es la autonomía de los campesinos.

Tanto nuestra experiencia como los datos proporcionados por FAO, nos indican que los agricultores son desplazados y sus ingresos, cuando los logran, provienen del comercio, los servicios y dinero en remesas enviadas por los que migraron a países con mayores posibilidades de empleo. De todos modos es la agricultura la principal forma de subsistencia de las familias rurales pobres.

Lo escandaloso es que a la FAO le parezca grave que todavía vivan de la agricultura. En su visión deberían haber desaparecido: "los pobres encuentran dificultades para escapar de su situación".

El mismo R.V. Herrera indica que en este escenario, el Fondo de Población de Naciones Unidas afirma que en 2008, por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial, 3 300 millones de personas, vivirán en áreas urbanas. Se calcula que serán 5 mil millones hacia 2030. Entre 2000 y 2030, la población urbana se duplicará en África y Asia

 

Durante mas de 20 años, hemos repetido el Informe Brundtland de las Naciones Unidas, con el consabido concepto del desarrollo sustentable (no todos estamos convencidos que sea sinónimo de sostenible), argumentando que el crecimiento económico debe ser ecológicamente sostenible. Sin embargo, Herman Daly (2), sostiene que la economía es un subsistema dentro de un ecosistema finito (limitado), sin crecimiento y materialmente cerrado, es decir no entra ni sale materia, de manera que utiliza el ambiente como fuente de materia y depósito de desechos.

 

Desafortunadamente, argumenta Daly; el crecimiento de la actividad humana ha ido tan lejos, que está acabando con la capacidad del ecosistema de soportar la vida humana.

Los términos: crecimiento y desarrollo, distan mucho de ser sinónimos, Daly establece la diferencia en forma concreta y concluye que: el crecimiento económico indefinido es imposible. Como consecuencia “debemos abandonar el crecimiento (cuantitativo) en favor del desarrollo (cualitativo)

 

En un escrito reciente, Joan Martinez Alier (3) actualiza los pronósticos de Daly y cuestiona que se siga haciendo referencia al Informe Brundtland: Sabemos sin embargo,  que el crecimiento económico no es sostenible ecológicamente. M. Alier es catedrático del Departamento de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona y explica dos razones por las cuales el crecimiento no es sostenible, primero: La economía industrial agota los recursos y hace desbordar los sumideros de residuos. Se acerca el pico de la curva de Hubbert, a los 90 o 100 millones de barriles por día. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera ha estado creciendo en los años 2000 a 2 ppm por año, y a este ritmo llegaría a 450 ppm solo en treinta años más. La crisis de sobre-oferta de viviendas del 2008 en Estados Unidos, Gran Bretaña, España financiadas por crédito fácil (deudas que crecen exponencialmente) se une a una crisis por el lado del costo de las materias primas al mantener la OPEP sus límites de extracción, al haber aumentado la demanda en la China e India, y con la ayuda de la escasez física a más largo plazo por la llegada inminente al pico de Hubbert. Por tanto, en el 2008 y 2009, las emisiones de dióxido de carbono de algunas economías disminuirán, pero la tendencia ha sido creciente en la década anterior tras Kyoto. Habría que bajar las emisiones a la mitad pero la trayectoria ha sido de aumentarlas al doble en 25 años!

En segundo lugar La energía no es reciclable, y los materiales son reciclables en la práctica solamente en parte. De ahí la continua búsqueda de nuevas fuentes de energía y de materiales en las “fronteras de la extracción”, para sustituir la energía y los materiales que han sido disipados y para asegurarse nuevos suministros. Eso da lugar a movimientos de resistencia en esas fronteras.  

Estas fronteras, de las que habla M.Alier, las podemos visualizar en Paraguay donde los agronegocios, motorizados por empresarios brasileros, avanza sobre los pequeños agricultores con una violencia inusual, Javiera Rulli (4) describe la realidad: “Los migrantes en las ciudades paraguayas son, casi en su totalidad, campesinos o de origen campesino. Al analizar los destinos migratorios de los familiares de la muestra estudiada en las comunidades, se observa que entre los lugares mas frecuentes figuran;…fuera del país Argentina y España”.

 

También el este boliviano, muestra los efectos negativos del modelo de monocultivos, en este caso, introducido por argentinos y brasileros, las consecuencias de dicho crecimiento, no son solo ecológicas, sino fundamentalmente de naturaleza social.

En Argentina la situación es descrita por Francisco Loewy (5), describe la misma realidad y señala la paradoja de que:”Aún incrementando su productividad, el campo argentino se vacía de presencia humana. Languidece la mayoría de las poblaciones del interior, mientras en los polos de concentración urbana se acumula sociedad argentina, como a su economía, un absurdo marco de estrechez” una sobrecarga poblacional sin espacio, sin suficientes oportunidades de trabajo ni infraestructuras que alcancen. Los costos materiales y sin duda humanos de esta problemática son muy superiores a los subsidios agrarios de los países industriales.

 

Biotecnología y Seguridad Alimentaria

La difusión de los eventos biotecnológicos tuvieron  –es importante remarcar que ya no son utilizados-  como argumentos para su aprobación y aceptación por la sociedad: la menor utilización de agrotóxicos, luchar contra los subsidios europeos y terminar con el hambre del mundo.

 

Sobre el fraude al menor uso de agrotóxicos y los subsidios europeos, no nos referiremos en esta ocasión, pero podrán encontrar numerosos documentos en www.grr.org.ar y Boy (6).

Vamos al fundamento de terminar con el hambre del mundo, es decir que, de cumplirse esta promesa, se estaría logrando la tan preciada seguridad alimentaria, siempre con la óptica de que es necesario producir cantidad creciente de alimentos, ya que siempre se partió de la premisa que es la falta de alimentos la causa del hambre.

 

Por el contrario, el premio Nobel de economía de 1998, Amartya Sen (7), demuestra, con la experiencia de su país natal, India, que el hambre no es el resultado de la falta de cantidad de alimentos, y debe ser focalizado desde la capacidad (entitlements) que las personas tienen de acceder a los alimentos.

Dentro de dichas capacidades están las posibilidades de comprarlo o de producirlo, para ser autosuficiente debe tener, como mínimo: tierra y semillas, ejercería, en esas condiciones la soberanía alimentaria, ya que según la propuesta de La Vía Campesina la soberanía alimentaria, se define como el derecho de los pueblos, de sus países o uniones de estados a definir sus propias políticas ecológicamente sustentables de producción, distribución y consumo de alimentos, garantizando su derecho a una alimentación nutritiva, segura y culturalmente apropiada y a un medio ambiente sano, sin dumping frente a países terceros y con pleno acceso a la tierra, al agua y a las semillas. Estas políticas deben tener como base la pequeña y mediana producción, respetando la diversidad de los modos campesinos, pesqueros e indígenas de producción y comercialización agropecuaria y de gestión de los espacios rurales, donde las mujeres desempeñan un papel fundamental.

 

Se garantiza así la seguridad alimentaria de los pueblos, protegiendo el derecho de los agricultores a producir alimentos, y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir, cómo se produce y quién lo produce. No es una demanda exclusiva del ámbito rural. La democratización de los alimentos es un derecho universal. Efectivamente, la consecución de un desarrollo rural sostenible basado en los principios de la soberanía alimentaria tiene un efecto inmediato en el aumento de la seguridad alimentaria a escala planetaria.

 

Al mencionar el derecho de agricultores y consumidores, debemos tener en claro que estamos aceptando la interpretación secular del Iluminismo, que se trata de una licencia, excepción o privilegio otorgado por el poder, esta doctrina, proviene de la concepción religiosa del “derecho divino de los reyes” que al secularizarse la sociedad, quien garantiza el derecho es el estado.

La debilidad básica del concepto de derecho, es que este asume una relación, un contexto en el cual el derecho tenga sentido. Para existir, los derechos deben ser reconocidos y garantizados; para ser funcionales, deben tener autoridad legal.

 

Hace algo más de un mes, terminó en Italia, la primera reunión del G8 sobre agricultura en Cison di Valmarino, Italia, en cuya declaración final, con evidente desgano, se aceptan errores, pero que nos sorprende al anunciar “un futuro lleno de contradicciones”. En su comunicado Vía Campesina (8), comenta al respecto: El G8 no podrá nunca aliviar el hambre en el mundo tomando decisiones a puerta cerrada, en ausencia de los actores principales del debate mundial sobre agricultura- los millones de campesinos y familias de agricultores, hombres y mujeres, que alimentan al mundo

 

Vemos en esta actitud, como los gobiernos (¿estados?) han cedido ante los agronegocios, Vía Campesina, marca su rechazo a esta “privación de derechos” en su escrito enfatiza las contradicciones del comunicado final, cuando dice: "los campesinos tienen que ser los principales protagonistas" suena particularmente vacía cuando la reunión de este fin de semana fue explícitamente planificada para limitar el acceso de las organizaciones campesinas y reducir su visibilidad. El G8 realizó el encuentro en un castillo aislado en las montañas, y el ministro de Agricultura italiano rechazó reunirse con representantes de las organizaciones de la sociedad civil italianas e internacionales que querían expresar sus opiniones.

 

El propio estado Vaticano, ha convocado a una Semana de estudio, del 15 al 19 de mayo 2009 denominada: Plantas Transgénicas para la seguridad alimentaria en el contexto del desarrollo, con el sugestivo subtítulo “Restricciones a la introducción de la biotecnología para mitigar la pobreza”.

 

Los agronegocios, han avanzado en coptar “derechos” de manera progresiva e “invisible”, como lo documenta Brewster Kneen en Cargill, Gigante Invisible (9). Kneen, en su publicación mensual The Ram´s Horn de agosto-setiembre de 2005, en un trabajo denominado El derecho a la alimentación, analiza el poder ejercido por las corporaciones al reclamar “Derechos de Obtentor” (Plant Breeders Rights), que es avalado por el estado, y que le quita el derecho al agricultor a guardar y multiplicar su semilla. Hoy, las corporaciones, parecen tener el poder de simplemente acotar y explotar derechos; por el contrario, los reclamos de derechos, de los menos poderosos, deben ser expuestos en los estrados judiciales del poder dominante, es decir desde una posición de debilidad.

 

De esta manera “el derecho, afirma Kneen, se transforma en un sustituto del verdadero objeto del derecho, esto es: el derecho a la alimentación 

 

El Grupo de Reflexión Rural ha ido alertando sobre las causas de la crisis nacional, la que no es “sólo” crisis del campo: en agosto de 2001: Transgénicos y Fracaso del Modelo Agropecuario (10); en 2003 en Estado en Construcción (11), donde continuamos describiendo la incidencia de “la biotecnología en los orígenes catástrofe que arrasa la Argentina. Eran momentos en que los índices económicos mostraban una cierta recuperación, que sin embargo no se reflejaban en una mejor distribución.

 

En abril de 2008, el Comité Evaluador Internacional del Conocimiento, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (IAASTD) (12), con el aporte de 400 expertos interdisciplinarios, entre otras conclusiones favorables a formas agroecológicas de producción de alimentos expresa en su informe: Los cultivos transgénicos se usan a nivel productivo comercial principalmente en algodón, soya, maíz y canola. Las repercusiones sociales y ambientales son diferenciadas para cada uno de estos cultivos y por países de la región. La tecnología ha sido rápidamente adoptada por los productores del sistema convencional/productivista, aumentando la rentabilidad, pero en algunas regiones también ha contribuido a acentuar el deterioro social y ambiental ya referidos. Las consecuencias de tecnologías emergentes sobre las metas de sostenibilidad son todavía muy debatidas. La posibilidad de contaminación génica en algunas especies está demostrada y debe ser parte indispensable de las políticas de bioseguridad, las que al mismo tiempo deben evitar la contaminación génica de otros sistemas productivos libres de transgénicos.

 

Debemos recordar el hecho que la reunión del IAASTD, contó con financiación del Banco Mundial por un monto de 12 millones de dólares; dichos fondos fueron solicitados por Monsanto, empresa que ante las conclusiones a favor de la agroecológica, abandonó el proyecto.

Desde nuestro punto de vista la biotecnología es la forma perfeccionada de patentamiento de las semillas, con el agravante de que por contaminación puede ocasionarnos costo adicional al soportar demandas por supuesto fraude en la compra.

 

Conclusiones y propuestas

En el contexto de crisis global: energética, económica y en pleno cambio climático, es para nosotros fundante que se admita que ha fracasado la OMC como propuesta de que el mercado globalizado solucionaba todos los problemas de la humanidad, concretamente reducir a la mitad el hambre del mundo para el 2015, en concordancia con las metas del Milenio.

 

No menos importante es tomar conciencia que es imposible apostar al crecimiento como salida a la crisis universal, ni siquiera en forma temporaria.

Si la sociedad logra niveles de sentido común que le permita este cambio de mentalidad, se encenderá una luz de esperanza sobre la humanidad y el destino de nuestro planeta.

 

En caso contrario, el modelo de agricultura de escala petróleo ( ó agrocombustibles) -dependiente, para producir commodities de exportación, seguirá desplazando poblaciones rurales hacia las ciudades para vivir en creciente precariedad e inseguridad, creando un escenario de serio riesgo alimentario ante la mayor deforestación, creciente uso de monocultivos y paquetes tecnológicos con mayor uso de agrotóxicos, que necesariamente llevan a la dependencia de alimentos de origen distante, de alto insumo energético en flete, embalaje, frío, ocasionando gran cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) y montañas de basura evitable.

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La propuesta de la Vía Campesina en el ya mencionado comunicado sobre el G8 reunido en Italia, es bien concreta: Las instituciones existentes de la ONU deberán estar en el centro de la solución de la crisis actual, no el Banco Mundial y el FMI representados por la Alianza Mundial. Cualquier política verdadera para poner en el centro a los campesinos, y la agricultura sostenible rechazaría la agenda de libre comercio y la alianza mundial y permitiría a los estados proteger los derechos de sus pueblos a trabajar y a alimentarse. Los campesinos, que representan cerca de la mitad de la población activa del mundo, son los primeros en ser afectados por el hambre y la desnutrición.

Esta nueva visión de la realidad nos llevará a redescubrir el significado profundo del trabajo, que ante el creciente desempleo, nos plantea necesariamente la contradicción de considerar como sinónimos empleo y trabajo. 

Resulta evidente que en el presente y futuro próximo, no será posible generar mas empleos, sin embargo, sí es posible asignar trabajo para muchos en la producción de alimentos. Pero es preciso reflexionar cual es el valor que tiene en nuestra sociedad el trabajo y en especial el trabajar la tierra para la subsistencia.

 

No hace mucho podíamos leer sobre China, como acicate a mayor producción de commodities: “…el aumento en la calidad de vida de la enorme masa de trabajadores urbanos salidos de la agricultura de subsistencia y “occidentalizados” prevé una mayor demanda en otro tipo de manufacturas y bienes durables… (13)

Similares conceptos son frecuentes entre nosotros, y encierran la idea de que el “progreso” es un empleo urbano, que “obtener el pan con el sudor de la frente” trabajando la tierra es indigno.

 

La provincia de Misiones, sede de este Congreso, es un ejemplo de resistencia a los monocultivos y mantiene un movimiento campesino que debe llenarnos de esperanza: la sociedad debe revalorizar el rol de la agricultura a escala humana si deseamos concretar el verdadero desarrollo.

 

Bibliografía:

1- Ramón Vera Herrera  http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/33876

2- Herman Daly  Beyond Growth 1996

3- Joan Martinez Alier  www.//icarialibros.blogspot.com/2009/02/decrecimiento-      sostenible-un-articulo-de.html.

4- Javiera Rulli “Los refugiados del modelo agroexportador” en REPUBLICAS UNIDAS DE LA SOJA –GRR-Asunción , noviembre 2007-libro disponible en www.lasojamata.org

5- Francisco Loewy 2002 La Encrucijada Ed. DUNKEN Buenos Aires.

6- Adolfo Boy 2005 “Cambios productivos y sus repercusiones en el nivel agronómico”  en EL CAMPO EN LA ENCRUCIJADA Norma Giarracca Y Miguel Teubal (Coordinadores)Pag 79 – 100. ISBN 960 – 40 – 0187 – 4 Ed.Alianza.

7- Amartya Sen 1981 Pobreza y hambruna: un ensayo sobre el derecho y la privación.

8- Via Campesina  www.wsftv.net.

9- Brewster Kneen 2005 Gigante Invisible Ed Biodiversidad. Buenos Aires

10 -11 – www.grr.org.ar

12- www.agassessment.org/docs/LAC_SDM_220408_Spanish_Final.:

13- La Nación, domingo 27 de agosto 2006.sec 2 / pag 10 .