El GRR en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático

Cochabamba - Bolivia


GRR
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Aguasfuertes Cochabambinas

Presentación

El Grupo de Reflexión Rural y su presencia en la Conferencia de los Pueblos en Cochabamba

El Grupo de Reflexión Rural es una organización que desde hace muchos años enfrenta duramente los modelos de apoderamiento y saqueo de nuestros bienes naturales en la República Argentina.

Está constituido por personas con diferentes trayectorias unidos por la lucha ecológica en la acción y el pensamiento, ofreciendo una autonomía reflexiva y una efectiva resistencia frente a la ofensiva de las grandes corporaciones sobre los territorios de nuestra patria.

Hemos enfrentado en los últimos años el avance brutal de los agronegocios del monocultivo sojero  y sus letales consecuencias en los ecosistemas y la salud de sus pobladores, generando de este modo una importante cantidad de redes de acción y de denuncia  de las consecuencias del modelo de los agronegocios.

La ocupación territorial necesaria para garantizar enormes ganancias corporativas significa la creación y avance incontenible de una nueva "frontera": la frontera sojera que, más allá de la pampa húmeda, ahora pone atención sobre los ecosistemas  de selvas y montes, y aún en los países limítrofes, en Paraguay, el sur de Brasil y el oriente boliviano. Este modelo no sólo agota los suelos de esta mitológica pampa húmeda sino que avanza creando nuevos cercamientos, peores a los ocurridos en la Inglaterra hace algunos siglos. Nos hemos unido en la lucha con otras organizaciones hermanas para poner en evidencia, en una importante cantidad de foros internacionales, las múltiples y catastróficas consecuencias a corto y largo plazo que enfrentamos en la Patria Grande, sometida al monocultivo y la producción de forrajeras para alimento de los mercados internacionales. Ese inmenso subsidio ecológico, energético y laboral es inadmisible e insostenible.

Esta misma tarea nos ha llevado a la defensa irrestricta de los ecosistemas boscosos en el norte de nuestro país, actualmente devastados por la incorporación de inmensas extensiones a la producción agroindustrial.

Venimos trabajando mancomunadamente con las organizaciones originarias y campesinas afectadas, pero también en la defensa de las grandes masas de poblaciones rurales desplazadas, que han venido a conformar los márgenes pobres de las grandes urbes como hay las conocemos, condenadas a la miseria y al desarraigo, trascendiendo a las generaciones futuras.

El Grupo de Reflexión Rural ha participado activamente en las actividades mundiales de rechazo a las especulaciones y extorsiones financieras sobre nuestros países  y sus bienes naturales, repudiando activamente la notoria incapacidad y actitud criminal de los poderes trasnacionales en Copenhague, ocultada muchas veces detrás de inconsistentes pero extenuantes documentos "técnicos" que buscan justificar el rumbo elegido por sus patrocinadores.

Hoy enfrentamos las consecuencias del Cambio Climático en nuestra región, cada una de nuestras naciones sufre ya imprevisibles desastres humanos y ambientales, sabemos que es sólo el comienzo de una cadena interminable que se ve agravada por la codicia de un sistema global de producción que intenta ahora poner a la naturaleza un valor monetario en su ronda de negocios.

Venimos a Bolivia con la firme intención de contribuir a generar los mecanismos que detengan esta nueva ofensiva especulativa sobre nuestra tierra y nuestra gente, venimos  a enfrentar los nuevos apoderamientos, disfrazados ahora de bonos verdes, créditos sobre el carbono  y  operatorias de MDL y REDD, que pretenden secuestrar, para la ingeniería financiera de minorías bulímicas y parasitarias, las últimas  regiones de biodiversidad del planeta. Incluimos en la ofensiva especulativa a organizaciones y empresas que buscan dividir el campo popular.

Nuestra lucha más dura ha sido contra este modelo de agricultura transgénica  que ya se ha apoderado de las mejores tierras que otrora producían una inmensa variedad de alimentos en cultivos respetuosos de la armonía natural destinados al bienestar, abundancia y buen vivir de las poblaciones. Hoy las grandes corporaciones alimentarias pretenden imponer el modelo sojero como actividad de captura de carbono y replicarlo en otros cultivos comerciales, evitando hacerse cargo de la dura realidad  del ecocidio y el genocidio. Para este modelo las consecuencias son tan solo daños colaterales.

La agricultura química de siembra directa y transgénica sólo sirvió para desmontar grandes extensiones en nuestros territorios y la forestación industrial parece imparable. Más aun: esa expansión se agrava con nuevas maniobras financieras en manos privadas o, como socios subordinados, gobiernos o entes internacionales como el Banco Mundial y organismos de las Naciones Unidas. No podemos permitir este proteccionismo descarado sobre los que nos saquean.

Otro peligro amenaza a nuestra región: esta vez por medio de una pretendida "protección de los bosques" en canje por la insaciable contaminación y derroche de algunos centros y países que se publicitan como "desarrollados". Intentan seducir a las comunidades y pueblos de los bosques - y a toda la ciudadanía- con una tasación impúdica de la biomasa y la falsa promesa de mejoramiento que sólo encubre la fragmentación de nuestros territorios en bolsones de biodiversidad y zonas de sacrificio, con la consecuente pérdida de soberanía y dignidad de nuestra gente.

Estamos convencidos del gigantesco esfuerzo que debemos realizar para desarmar los perversos mecanismos del poder global, es la oportunidad de unir nuestras voces en la defensa de la Tierra, defensa que inevitablemente debe hacerse desde el fortalecimiento de los Estados Nacionales y desde los movimientos populares en la recuperación de la Soberanía Alimentaria y la Justicia Social.

Enfrentamos todos un modelo de desarrollo que nos ha colocado en el papel de productores de materias primas, un neocolonialismo de escala global  nos ha destinado a ser ahora reservorio natural para sus futuras maniobras extractivas. Queremos que la lucha por las consecuencias del Cambio Climático no se convierta en otro intento de dominación y apoderamiento. Lo que debe cambiar no es el clima, es el paradigma civilizatorio que ha llegado a sus límites y amenaza con arrasar nuestra Madre Tierra.

Grupo de Reflexión Rural (GRR) 
 Cochabamba, Bolivia, 19 al 22 de abril de 2010


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